24 abr. 2009

LA MINI

REALMENTE ESTABA BIEN BUENA
Por qué volteas a mirarla, dijo ella, al ver que yo había torcido el pescuezo cuando pasó detras de mí una mujer mediana pero con un trasero gigantesco metido en una mini. Estaba en un parque el último febrero, jodiéndome de calor y acompañado de Sandra. No es que yo sea gran cosa, pero a ella le gusto, no la culpo, siente atracción por las cosas extrañas.
-No entiendo por qué a todos los hombres le gustan las mujeres potonazas -dijo ella.
-Volteé por lo mismo que tú voltearías si por aquí pasa Brad Pitt, con la diferencia que no soy tan exigente -respondí.
Se enojó conmigo y no me quiso hablar. Estuvo en silencio un buen rato mientras yo veía a la gente caminar, sonriente, era domingo y en un barrio como Ate, la gente se ríe de cualquier cosa.
-La verdad es que no te miran mucho porque no muestras mucho -le dije.
-A qué te refieres -respondió.
Le expliqué acerca de su ropa, que era pésima, que no mostraba sus formas; que era bella, exuberante, pero que vestía mal. Todo gracias a su familia que la llevaba tres veces por semana a una iglesia que la había acostumbrado a usar faldones. Según ella, yo era su única tentación, ¡QUÉ ROMANTICA!, pero, yo no me meto con las chicas del Altísimo. Aquel día se despidió diciéndome: Cuando tenga dinero me acompañas a comprar ropa.
Tuvo dinero dos meses después. Ya estábamos entrando al invierno, pero ella se compró ropa de verano, ¿quién las entiende? No les contaré eso claro, sino lo bien que le quedaban aquellos pantalones ajustados y esas falditas. Se probó muchas y decidió llevarse puesta una mini jean azul en conjunto con un escote que pronunciaba más sus pequeños senos; aquellas piernas salieron como diamantes de su escondite y su rostro se llenó de vergüenza mientras cruzábamos las puertas del centro comercial. Yo como siempre, mal vestido obviamente. Pero ella, enojó a Jehová y al Diablo con aquella malacrianza. Caminamos felices hasta su casa, dejamos todas sus bolsas y nos fuimos a ver una película, volvimos hasta mi casa, la invité a pasar, quise acostarme con ella, pero, recordó su amor divino y me dejó en casa, solo.
Nunca la volví a ver en esos trajes. Hace unos días nos cruzamos en la calle, estaba con su faldón,
-¿Qué fue de aquella mini? -le pregunté.
-La tengo en casa, escondida para que mi padre no la vea -me dijo.

5 comentarios:

reelaround dijo...

Hola Efer.

A mí también me gustan las potonozas, te felicito por tu buen gusto.

Salud.

Maya dijo...

Paciencia y buen humor...ya volverá a usar esa mini de infarto.

Angiehope dijo...

Hace poco tuve una discusión con un amigo sobre esa parte del cuerpo, me contaba que le gustaba una chica y le pregunte ¿porque?..Este me respondio: "por que esta bien potable"...

Senti una indignación entender que para algunos hombres ser interesante o atrayente tiene que ver con "potable"..

Bueno soy mujer, es normal esta reacción, lo que no seria normal es que me entiendan.

EfeR Soto dijo...

Si te entendieran serias aburrida.

la gente que se entiende vive en un aburrimiento espantoso.

Fernando Nerú dijo...

Todas son del Altisimo, son perfeccion descoyante...

Un abrazo.