27 jun. 2009

EN TUS OJOS HABIA TORMENTA


LECCIÓN DE VERANO

Si hoy cruzaras las lineas de mi pensamiento,
o tocaras con esperanza las puertas de mi corazón desierto
solo habría para tí un largo silencio de condenado
como aquel que nos llegá luego de burlar a la muerte.

Solo silencio porque las palabras de amor ya las olvidé
o se fueron involuntarias o obligadas, no lo sé.

Si hoy llegaras desesperada por el sufrimiento
me encontrarías en un trance, entre la poesía y el sol,
lo sabes, siempre tuve la imaginación y la cobardía
para uir de este mundo, desde cualquier punto.

Puedes hoy encontrarme, en mi lugar, desenamorado,
pero ya no sería el que conociste
sería yo mismo, porque he aprendido o aceptado
ha dejarme llevar por las corrientes de mi vida.


DESPEDIDA EN ESPERA

Amanda, esta noche
no detengas la lluvia torrencial de tus ojos
porque se tienen que ir todas las nubes negras
para que mañana el sol salga por tus ojos.

Amanda, no dejes que me duerma,
reza, porque afuera están circulando los demonios
o cuentame tu historia, los cuentos de hadas,
la tierra de fantasía que dejaste para estar conmigo.

Amanda, no cierres los ojos porque moriré
y no me digas que esto no es amor
porque eso es lo que me esta matando,
toda tu indiferencia hacia mi amor eterno.

contigo aprendí, que puedo irme mañana mismo de este mundo, las cosas buenas ya contigo las viví...

12 jun. 2009

EL INCIDENTE DEL ANO

Me conozco poco. Creo que mi única fobia es hacia los perros feos, no a todos los perros, solamente hacia los feos. Esto no tiene nada que ver con el siguiente relato, pero me dio la gana escribirlo.

Estaba con mi chica que podría ser mi madre, en alguna posada de alquiler, con luces de neón y ebrios cantando rancheras en los exteriores. Cantaban muy bien, tanto que mi compañera me dijo:
–Creo que Negrete esta afuera.
Y le dije suspirando –este es un bonito refugio, creo que podría vivir aquí para siempre.

–Quiero vivir contigo  –me dijo– Julián, eres el hombre de mi vida.
No supe qué decir, por dos razones que tenía claras. Primero porque ella no era la mujer de mi vida, segundo porque no creo ser un hombre todavía.
–Déjame pensarlo  –dije.
–Te voy a disipar las dudas –respondió y saltó sobre mí, como un enorme león hacia un indefenso conejito.

Todo estuvo placentero hasta que sentí uno de sus dedos en la puerta de mi ano; di un brinco de susto y le pregunté ¿Por qué hiciste eso?, –No lo sé– respondió.

Ella permaneció en la cama, yo me puse de rodillas y la amamanté. No sería de esos hombres que viven con una mujer solo por el sexo.

En esos momentos supe que ese no era un buen refugio. Por cierto, no sería mi madre por la edad, sino por el tiempo que paso pegado a sus senos.

Es un poco jodido, ¿no?, que la vida te cruce con la persona ideal y que esa no tenga tus mismos planes.