17 oct. 2009

PRINCESA MOCHE


Era las 6 de la tarde cuando mi sobrino futbolista me invitó a una fiesta de 15 años, de una tal Liz a la que él nunca había visto, pero que amigos suyos le habían informado ciertas características como que era de Chimbote y estaba tan solo por vacaciones visitando la ciudad de Lima, y sobre todo exaltado la increíble belleza de su rostro.

Era sábado y no tenía nada que hacer, casi como todos los sábados; entonces acepte la invitación, incluso sin haber sido invitado. Nos esmeramos en el aseo y la vestimenta, en 5 minutos estábamos listos. No hay tanto que arreglar cuando eres “Julián Bello”, por supuesto. Salimos a la avenida y tomamos una combi que nos llevó en 15 minutos lo que un coaster nos lleva en 40 minutos. Ese es mi Perú carajo, con p de pendejo.

Habíamos llegado temprano por lo que nos pudimos ganar con el inicio de las decoraciones, supe entonces que Liz no era una chica cualquiera, o sus viejos estaban completamente locos; la decoración era exótica, un ambiente selvático reinaba, serpentinas, guacamayos, loros, changos. Hasta que de pronto por esas cosas del destino salió Liz, con unos ruleros y una toalla en el cuello; cruzamos las miradas y ella se escondió nuevamente, avergonzada.
No pasó nada por mi mente hasta entonces, pero supe que nos llevaríamos bien. En eso entró en escena una gorda que nos examinó como a bichos.
-¿Son invitados?
- El sí, yo no- Respondí apuntándole con un dedo a mi sobrino “Maradona
- Quédate igual, esta niña no tiene amigos en Lima; regresen a las 8 pm.
Entonces nos fuimos a una cabina de internet a ver pornografía. Luego salí con muchas ansias de conocerla, más animado. Mi sobrino por supuesto me hablaba de la premier league, algo que sinceramente no me importa.

Cuando llegamos había cierta cantidad de muchachos y muchachas, púberes bastante exitados, y algunos de mi edad (17) que también estaban o estábamos esa noche exitados.

Entré y cuando ella me miró, pensé: Lo siento por todos los chicos de un km a la redonda, ella me está mirando de una manera que… no concluí.

Si bailaba con ella estaba perdido, iba a quedar como todos los demás muchachos que estaban ahí, y hay ciertas cosas que tienes que sacrificar para conseguir un objetivo principal.

El maestro de ceremonias dijo que bailarían la canción de la noche. Todos esperaban al soquete de Chayane y su tiempo de vals, aunque no es tan soquete teniendo en cuenta que tiene mucho dinero, en todo caso los soquetes son quienes lo escuchan. Pero esta no era una fiesta cualquiera, entonces empezó la guitarra exótica de Los Destellos. Todo el mundo se quedó boquiabierto con el tema “quinceañera”.

Entonces me fui, alegando un sueño repentino. No mentía, tenia sueño y sobretodo no quería seguirles la corriente a todos los chicos de ahí y sobre todo a mi sobrino “Pele”.

Me fui pero volví a la mañana, a saludarla y despedirme ya que ella estaría en Chimbote una semana después y yo no tendría tiempo de verla los próximos días por motivos de trabajo. Nos quedamos conversando de cosas triviales de todas esas tonterías que se habla por obligación para poder mínimo, besar a una chica.

Porque la vida me trata tan mal, Pensé mientras me contaba sobre un perro suyo dejado en Chimbote, al cual extrañaba de manera sobrenatural.

Quien haya comentado su rostro no se equivocaba, era de un tono avellana y ojos claros que se achinaban cuando sonreía; era un ángel y sobretodo no se avergonzaba de nada, estaba orgullosa de todo, de sus gustos y preferencias, adoraba todo lo que tenia y tendría, sobre todo al hombre que lo esperaba en el futuro. Quedamos para un miércoles, para vernos a solas, lejos del barrio lleno de gente chismosa, era nuestro gran deseo desde entonces. El miércoles fue un día memorable, lleno de promesas que no podíamos cumplir, después de 3 meses, un largo silencio de 3 años.

6 oct. 2009

SOLO NECESITO DOS DÍAS PARA SUPERARLO


Hay días en las que quiero estar completamente solo, unicamente para sentir el placer masoquista de extrañarte y salir corriendo a buscarte. Perdón princesa si llego tarde, es tal vez porque estuve pensando en mí nada más, tratando de comprender mi religión y la resignación a una historia de amor que pudo ser y no fue.

No lo sé con exactitud, pero sabes que te quiero y por eso siempre regreso a ti, cada día intento olvidarte y mientras más intento me doy cuenta que exterminas mis vanos esfuerzos.

Esa noche fui a tu casa princesa, no sé con seguridad donde es pero fui, errante con la esperanza de hallar un camino al sol. Intenté cruzar el olvido pero en medio de la vía me detuvo un ángel que conducía un auto rojo con destello solar, empañó mis ojos y tardé en acostumbrarme a semejante fulgor.

-Hey chico, a dónde vas- preguntó la mujer que estaba de copiloto, con una voz amable que me invitaba a confiar en ella. La examiné y llamó mi atención un pequeño charango entre sus brazos y sus rasgos andinos. Más tarde supe que era una cantante, de aquellas que cantan a orillas de alguna laguna, como quien da ofrendas a los apus y al dios Sol.

-A mi casa de la montaña- mentí, mirando fijamente a los ojos de la mujer.
-Sube chico, te llevaremos, acompaña a los amantes en su viaje final- Me dijo el ángel.
-A dónde van- dije intrigado, y miré a los amantes, dos jóvenes se besaban en la parte trasera; con desbordante pasión y lujuria, estaban descalzos, ella llevaba un vestido de noche rojo y él un traje completamente negro.
-Qué esperas- dijo el ángel –Si no vienes, te arrepentirás cuando pasen los calendarios y te encuentres frente a frente con la Muerte.

Entonces abrí la puerta y me senté a lado de los amantes, que dejaron de besarse y me saludaron con amabilidad, recién entonces vi sus rostros perfectos, bellos, hermosos; un muchacho esbelto, una mujer sensual y de clase.

Qué aqueja a tu alma, príncipe- dijo ella.
Cuéntanos tu historia en la tierra de las serpientes venenosas- agregó él.
Si cuéntanos- dijeron en coro en la parte de adelante.
No supe que decir, tenía tanto miedo de la verdad que llegó a mi mente la salida perfecta –Ah, jóvenes amantes cuéntenme las historias más tristes, para decir: Por Dios, y yo atormentado por pena tan minúscula.
-Supongo entonces que es el amor- dijo ella.
-¿Hacia dónde vamos? – pregunté intentando cambiar el tema de conversación.
-Estamos en el amor, estás enamorado, así como nosotros, estas en el amor.
- Y ya no lo estarás cuando lleguemos al final de este viaje- Dijo el ángel mientras extendía sus manos para entrar en un sueño profundo.
- ¿Quien conducirá?- le pregunté a la cantante, que empezó a tocar y a dormirnos a todos en medio de la nada, con una voz de otra dimensión.

Luché contra el sueño, pero pronto el cuerpo empezó a sucumbir ante el deseo y en medio de un deleite auditivo sentí que caíamos en picada. “Por fin todo esto se acabó” pensé sospechando mi muerte.

No, pero yo quiero seguir enamorado, porque esto no me lastima, soy más fuerte que todo esto. He podido olvidarte, pero no he querido porque por ti mi sol brilló un día.

El último parrafo lo escuché por ahí. (antes que me digan copión)