15 nov. 2011

TOCANDO LA POESÍA


Estábamos todos los obreros sobre la fortaleza de Paramonga, paseando, algunos tomando fotos, chapando. Otros como yo, perdidos, sumergidos en las palabras que sobrevolaban ese cielo celeste. Mirando hacia el mar imponente.
En esos instantes llegó el turno de la poeta Laura Rosales. Ella avanzó despacio hacia el escenario imaginario y comenzó con sus poemas… el último de ellos:


Un día yo despertaré
Pálida con un traje de plumas
Con un corsé ahogando
La infinita canción de mis ojos


En ese breve instante en que su voz acarició el aire, la poesía atravesó como una gigantesca bola de fuego ese cielo celeste, destrozándolo.
Mientras bajábamos de la fortaleza, recordé aquello que me dijo alguna vez el poeta Julio Heredia: Rose tocó una vez a la poesía, era un lago tranquilo atravesado por un enorme meteorito.

Yo lo sentí aquel día.