25 abr. 2012

LOS AMORES ETERNOS EN EL SOLITARIO HOTEL TRÉBOL


©Efer Soto

El hotel Trébol está saliendo de Macondo y llegando a Comala, y su nombre se lo debe a un poema de Roberto Bolaño. Es solitario, por un lado está el inmenso mar y al otro el ardiente desierto.

El hotel Trébol tiene entre sus curiosidades, las habitaciones blancas y todas con vista al mar y el desierto… a la vez. En la primera planta está el bellísimo Tutucafé donde no hay nadie. Sin importar la hora de tu llegada, te recibirá Armando Rosas, el solitario botones de tan magnifica posada. Si llegas solo, él te proveerá alguna chica que llegó sola. Nadie pasa una noche de soledad en el hotel Trébol.

Pero, sin lugar a dudas, lo que hace única a esta parada es que nadie pasa durante la vida dos noches en este hotel. Los amantes cada mañana se despiden entre lágrimas para nunca volverse a ver. Algunas mujeres se cortan los cabellos, los labios, se extirpan los ojos, se cortan lonjas de alguna parte de su cuerpo, para darles de regalo a sus varones. Algunos hombres se cortan un brazo para el obsequio, hacen un collar con sus dientes, hacen promesas que no podrán cumplir. Y se van con la condena del eterno recuerdo.

Tengo aun en la mente, sin saber cuándo fue, la imagen clara de la tarde que arribé al hotel Trébol, junto a Juli, chica a la que había conocido hace pocas horas. Me dijo que era poeta y que su destino era alguna parte, donde algo o alguien pondría ante sus ojos el más bello poema. Yo, no iba a ningún lado pero tenía un objetivo, un sueño, pero no se lo quise decir, mas siento que lo percibió.

Pasamos una acalorada tarde en el bellísimo Tutucafé y una noche apasionada en la habitación 702, con vista al mar y al desierto; pero nada me deslumbró más que los excelsos horizontes de Juli.

Por la mañana, ella partió en un velero por nuevas rutas marinas, ofreciéndome sus labios gastados; mientras que yo le ofrecí mi brazo derecho y enrumbé hacia el inclemente sol, subido en un carro tirado por caballos.

El amor: Las parejas, cumplen meses, años, el tiempo lo arruina todo, se odian y se olvidan. Mas los amores de las noches en el solitario hotel Trébol, perduran aunque los cuerpos no se terminen de conocer, porque los amores de una noche son eternos.

2 comentarios:

Belleza Negativa dijo...

Me gustaría conocer ese Hotel Trébol para confirmar eso, porque no creo que los amores de una noche sean eternos, creo que se olvidan en menos de un cuarto de hora...
Me encanta!

Besos mentales.

EfeR Soto dijo...

Los amores de una noche en el Hotel Trebol... no son noches cualquiera. Son aquellas personas que se cruzan una "noche" y que irremediablemente el destino los separa para siempre.

Un beso, belleza.