21 sept. 2012

A DEYNA REYNA


A ese poema tuyo de bienvenida despedida
tantas tareas pendientes, tantos senderos vírgenes
tan pronto me toca partir de estos días de fiesta
que mis manos sopesan deudas.

Cómo podré compensar
que convertiste sólidas las nubes de suelo en mi sendero
y que hay hoy cierto atisbo de esperanza en mis ojos,
que a tu obra debo no ser más carnes y huesos
también algo de cabellos y uñas,
un poco de tripas y desiertos de sentimiento.

Regreso
el obrero al campo de batalla
armado de sueños y dedos
al revisar mi bolsillo
tengo dos corazones en lugar de las cenizas aborígenes
nunca más que hoy quiero modificar la cartografía de mis manos.