20 ene. 2011

SERÁS ESCRITOR


Cuando era apenas un muchachito, tuve un encuentro poco agradable con Apolo. Un encuentro que ahora, tantos años después, agradezco. Yo jugaba en aquellos campos de hierba verde, orquestados por aves multicolores, cuando ese dios descendió de los cielos con un cofre en las manos. Yo, con la curiosidad de todo adolescente, lo abrí emocionado. Dentro había miles de palabritas sin orden alguno. Intrigado, le pregunté:
–Apolo, ¿de qué se trata?
Por las palabras que flotaban dentro del cofre, supuse que me esperaban la medicina, la arquitectura o las leyes. Él no dijo una sola palabra; parecía enojado por mi desdén. Luego de un largo silencio, al fin habló anunciándome con voz apacible:
–Serás escritor.
Yo me negué a aceptar ese oficio y cerré furioso el cofre. Él, imperturbable, tomó el ardiente arco de su flanco derecho, cogió una flameante flecha de su espalda y apuntando hacia mi sien, repitió:
–SERÁS ESCRITOR.