20 dic. 2012

UN OBSEQUIO PARA EL RECICLADOR DESCORTÉS


Una mañana en el paradero de autobuses, encontré a dos viejitas chismoseando, escandalizadas. Hablaban cubriéndose la boca.
—Qué horror, qué degenerado.
—Qué sucios Dios mío. Es el fin del mundo.
Revisé el lugar a ver por qué tanto alboroto. No era otra cosa más que un montón de basura fuera de las bolsas negras en las que los vecinos suelen dejarlos debajo de un poste, para que los recolectores se los lleven. Revisé un poco más y oh SANTO DIOS, la basura que había botado estaba desperdigada por todos lados. Resulta que la noche anterior, al ver que tenía demasiadas cosas inútiles, decidí botarlas. Habían entre la basura cosas como: revistas y dvd’s porno y la basura de la última semana, lo normal, lo poco “común” era tres preservativos atados con algo de semen adentro.
—Maldito reciclador— pensé.
Una noche ya lo había visto rebuscando entre la basura, con lo que no contaba era que la dejara así, por todos lados, sin devolver lo que no le servía.
—Ni siquiera le sirvió las revistar porno. Seguro es gay —pensé.
Seguramente no había pasado el camión de basura, y las viejitas estaban escandalizadas por mí. Me hice el loco y me marché a mi trabajo.
Las siguientes noches espié la esquina desde mi ventana. Vi llegar al reciclador cerca de la media noche. Era un señor maduro, no anciano, chato y fornido que cargaba un costal blanco, sucio. Cada noche revisaba todo, sacaba botellas de plástico, papeles que no estén plastificados (como mis revistas) objetos que le podrían servir (cortaúñas, micas, pomitos de perfumes, desodorantes, juguetes en mal estado, zapatos y zapatillas viejas, entre otras cosas). Al finalizar su búsqueda, dejaba toda la basura revuelta, sin volver a meter la basura que no le servía en las bolsas que correspondían, o en cualquier otra bolsa. La misma historia todas las noches. Seguro durante la madrugada los basureros municipales tenían que lidiar con ese desorden.
—Mal por ellos —pensé.
—Qué tanto miras —me preguntó Saúl, con quien compartía la habitación por entonces.
—Nada, nada.
Una noche que llegué de compras me llegó la inspiración tan anhelada, fue mientras contemplaba mis nuevos zapatos, en realidad viendo la caja, porque parecía una de regalo. Ahora que lo escribo, creo que fue el hecho de que en ese instante quise ir al baño. En fin. El caso es que cogí la caja, la puse al centro de la habitación, me puse de cuclillas y cagué adentro, con una puntería que envidiaría cualquier francotirador, porque la mierda no ensució ninguno de los lados. Cuidadosamente tape la caja y fui hacia la puerta. En ese momento abrió Saúl, que acababa de llegar del trabajo.
—Bueeena con las tabas —me dijo emocionado.
—Jejeje…
Bajé rápidamente por las escaleras y me fui hacia el poste y dejé ahí la caja. Luego regresé enbalado. Cuando crucé la puerta, Saúl estaba buscando algo debajo de las camas. Al verme me dijo:
—Algo huele feo.
—Te tiraste un pedo seguro.
—Jejeje…
A las once ya estaba pegado a la ventana, ansioso de que llegara el reciclador; y como sucede siempre que esperas algo, el tiempo pasó lentamente. A pocos minutos de la medianoche llegó el reciclador y tal como esperaba, corrió rápidamente hacia la caja y la abrió. En ese momento empecé a partirme de la risa, el sujeto tapó inmediatamente la caja, mientras se arqueaba impulsado por la sensación de vómito, se enroscó unas cuatro veces hasta que se calmó, se frotó los ojos (había lagrimeado el chucha) y se marchó dejando toda la basura tal cual.
—Qué tanto te ríes —me preguntó Saúl.
—Nada/nada —le respondí. Me senté a la PC y ya tenía una historia para contar.

6 nov. 2012

MI NOMBRE ES EFER o SIMPLEMENTE "E"

Daniel Maguiña es un poeta, dibujante y arquitecto. Tiene un curioso hobbie que consiste en vestir con lencería a las conejas. Entre sus múltiples talentos y éxitos está componerle a los colores, los gatos,  los pollos, koalas, etc. Personalmente, lo considero el "juguetón de las letras". La imagen que acompaño es una de sus tantas creaciones, este caso en especial (según me cuenta) está inspirado en mi cuento la Maldición de Odón que se encuentra en el libro que lleva el mismo nombre, y que puede ser leído gratuitamente en la red pinchado aquí..

1 nov. 2012

LO QUE NO SE DICE

Entrevista en canal 49, gracias por la invitación a Narcisa Ccerare, a quien no tuve el gusto de conocer cuando fui a la Radio, cuando aun era un estudiante, pero que mucho tiempo después se dio aquel encuentro postergado por el destino. Espero haber estado a la altura del momento.

 

21 sept. 2012

A DEYNA REYNA


A ese poema tuyo de bienvenida despedida
tantas tareas pendientes, tantos senderos vírgenes
tan pronto me toca partir de estos días de fiesta
que mis manos sopesan deudas.

Cómo podré compensar
que convertiste sólidas las nubes de suelo en mi sendero
y que hay hoy cierto atisbo de esperanza en mis ojos,
que a tu obra debo no ser más carnes y huesos
también algo de cabellos y uñas,
un poco de tripas y desiertos de sentimiento.

Regreso
el obrero al campo de batalla
armado de sueños y dedos
al revisar mi bolsillo
tengo dos corazones en lugar de las cenizas aborígenes
nunca más que hoy quiero modificar la cartografía de mis manos.

9 ago. 2012

Crónica de viaje: VOCES INCONSTRASTABLES


La mayoría de las veces que estuve en Huancayo, fue de pasadita, a vuelo de pájaro, como escala para llegar a mi tierra. En esta ocasión visité la ciudad con motivo de la inauguración de los MARTES DE POESÍA, un nuevo espacio cultural organizado por Elio Osejo y Enrique Caro, con el apoyo del Centro Cultural de la Universidad Nacional del Centro del Perú. 

La ciudad está a siete horas en bus desde la ciudad de Lima, cruzando el nevado Ticllo, siguiendo por la Oroya, desde ahí la carretera sigue por el valle del -rio- Mantaro, uno de los más bellos paisajes del Perú sin dudas, de ahí el sobrenombre de La Incontrastable. 

A las 7.30 de la noche, el auditorio estaba repleto, ahí me encontré con dos amigas y lectoras entrañables, Eve Maldonado Canto y Esther Quispe, y recibí la grata visita de mi primo Feliciano Soto a quien no veía hace muchos años, quien me comentó que estuvo apoyando en la promoción del evento, una anécdota que celebramos entre risas, pues no estaba entre sus planes al llegar.

En la mesa que dio inicio al recital estuve junto a Mirtha Pecho y Albert Estrella, quienes hablamos sobre nuestro trabajo literario y leímos unas composiciones; luego fue el turno de los autores locales: Adrian Domínguez, Hugo Velasco, Elio Osejo, Enrique Caro, entre otros. Finalmente la tribuna libre, donde jóvenes amantes de la poesía leyeron emocionados sus textos o simplemente ofrecieron las palabras que les salían del corazón o las tripas.

Una vez finalizado el evento, tuve el agrado de intercambiar libros con Albert Estrella (foto), el poeta de Cerro de Pasco, de quien me habían hablado con gran entusiasmo autores de Lima y del extranjero. Al salir del Centro Cultural partimos hacia Aguaymanto Bar (por recomendación de Enrique) para celebrar esta nueva iniciativa a favor de la cultura. La noche a diferencia de mis vagos recuerdos estaba con un clima resistible, no hacía tanto frio. Delante de mí iba el muralista Gabriel Tiempo en amena charla junto a Estrella. Al parecer no se veían hace mucho tiempo, pues Tiempo lleno de júbilo le preguntó:

—¿Hace cuánto tiempo estás en Huancayo?

A lo que Estrella le respondió:

—Hace dos semanas que trabajo aquí.

—¡Puta madre! —gritó Tiempo. Parecía no gustarle el trabajo. No sé.

El bar era un lugar cálido, de buena música y de confortables muebles, curiosamente la que atendía era una señora cercana a los cincuenta años, bastante amable desde luego. Esto era sin duda algo novedoso. Los locales pidieron un “calientito de siete raíces”, que efectivamente era un trago caliente. El viaje hasta entonces no sólo me resultaba de exploración de la cultura poética, sino también de cultura etílica. Sucedió entonces lo que sucede siempre: quienes tenían cámaras empezaron a tomar fotos y quienes tenían preguntas empezaron a preguntar, y quienes tenían ganas de discrepar, discrepaban. De todos los más hiperactivos eran Osejo y Tiempo, que conversaban como si se hubieran tragado loros, contaban historias fantásticas como si fueran sus anécdotas, pero todo bien, desde el sujeto que me dijo que venía a verme por encargo de los ETS, ya nada me sorprende.

Una de las nuevas experiencias para mí, fue cuando en coro empezaron a decir que querían realizar un cadáver exquisito. No sabía qué iba a pasar, pensé que el grupo de poetas animados se preparaban para aniquilar a alguien. Rogué que no fuera yo. Creo que estoy en el club de los poetas antropófagos, pensé.

—¿Nunca hiciste un cadáver exquisito? —me preguntó Osejo, sorprendido.

—No, a lo mucho maté un cuy.

—Je je je. No. Se trata de que cada uno escriba unos versos sobre un tema que acordaremos.

—Oh.

—Como es tu primera vez, espero que no te duela —bromeó.

Luego de conversarlo quedaron que el tema sería “los planetas”. Y nos pusimos manos a la obra. Un papel A4 dio una vuelta por la mano de todos, quienes escribieron su parte, a la par que iban doblando para que el siguiente no leyera lo anterior, y darle al final un aire de novedad.

Como lo sospeché, el resultado fue malo.

—Algunas veces esto resulta más chevere —me dijo Osejo.

—Debe ser —pensé.

En honor a la verdad, no puedo recordar cuantos “calientitos de siete raíces” tomamos hasta las tres de la madrugada, sólo sé que fueron suficientes como para no tener que sacar a rastras a alguien.

_________

El evento cuenta con su propia revista de ficción literaria llamada TOHÉ, en el primer número están los trabajos de: Gabriel Tiempo, Hugo Velasco, Enrique Caro, Jim Ramos, Elio Osejo, Jaime Bravo, Adrian Domínguez, Suña Anticona, Luis Puris, Jun Iza Santa Cruz, Albert Estrella, Mirtha Pecho; todos de distintas regiones del país; en esta ocasión el homenajeado es Ricardo Quesada.




2 jul. 2012

POLICIAS Y LADRONES II



Estaba en la esquina, contemplando de lado a lado a todas mis chicas. Ellas movían sus colas en un vaivén erótico para atraer a más clientes.
Miré mí magnifico reloj: eran las 3 am. Mis joyas alumbraban toda la calle.
—Es sensacional ser yo —pensé, mientras admiraba mis collares dorados, plateados, de colores variados.
Entonces, una figura femenina ajena a mi paisaje urbano-cotidiano apareció por la esquina. Era delgada, aparentemente fuerte, con una expresión ruda en el rostro. No me cabían dudas, era una poli.
Al llegar a mí, me miró de pies a cabeza. Hice lo mismo. Me olisqueó como si fuera un pedazo de hueso.
—Hoy se acaban tus días de apogeo —me amenazó.
—Vete al infierno —le respondí, cogiéndome el paquete. Grave error.
Ella lanzó un escupitajo sobre mis brillosos zapatos de cuero. Me enfadé y le lancé un duro golpe directo al rostro, pero ella, ducha en las artes marciales me tomó del puño y en un rápido movimiento me redujo al suelo, como si yo fuera un niño. Luego me tomó con violencia de los huevos haciéndome gemir del dolor.
—Perra —la insulté, apenas, con una voz de niña.
 Ella me arrastró hacia la puerta de un hotel que estaba a dos casas. Me ordenó pararme e ingresar. El lugar era terrible, con luces de neón por todas partes. Pidió una habitación y subimos, en ningún momento soltó mis bolas. A esas alturas debían haber reventado. Fácilmente Gastón Acurio hubiera hecho una tortilla.
Ya en la habitación, me tiró a la cama y sacó un arma, me apuntó a la sien y me ordenó quitarme la ropa. Lo hice rápido, recuerden que de eso dependía mi vida. No era cuestión de juego.
Alguien empezó a tocar la puerta violentamente. Pero la poli no hizo el menor caso. Me hubiera dado igual que entre otro poli pero que me salvara de esa violación a los derechos humanos.
Ahí estaba yo, calatito, con el frio cañón de la pistola apuntando a mis huevos.
—¿Qué quieres? —le pregunté. Seguía con mi voz de niña.
—¡Páralo cabrón! —me dijo.
—Cómo mierda lo paro si estas encañonándome los huevos.
Se colocó el arma entre las tetas, se bajó el pantalón y me jaló la cabeza hacia su entrepierna.
Afuera, habían murmullos: Es Julián Bello, una poli le ha atrapado, decía una vocecita. Era Débora, la más aplicada de mis chicas.
—Santo Dios, esa poli es una come-hombres, pobre Julián —dijo otra vocecita. Era Vanessa, la más chiquita y juguetona de mis chicas.
Estuve por diez minutos lamiendo esa araña que expulsaba telaraña liquida. El dolor de mis huevos cesó y por obra del demonio, logré una erección.
La poli me tiró de la cama y montó el adolorido corcel, con tal violencia, que yo del puro miedo, miraba de vez en cuando, de reojo, mi magullado pene, para ver si seguía en su lugar, pues temía que de tanto sacudón se hubiera desprendido de mi cuerpo.
Si tuviera que definirlo en una palabra sería: aterrador.
Cuando finalmente alcanzó el vértigo que quiso, se bajó y se fue al baño. No sin antes amenazarme —cuidadito con irte, hijo de perra.
Tenía la espalda mojada, me di la vuelta y descansé boca abajo.

—Qué lindo culito —dijo mi mujer al volver.
—Lo que no quedó lindo es mi pobre pene, la próxima erección que tenga será como una rosca. Mi pene quedó como la cola de un chancho.
—Perdóname si fui tosca —se disculpó.
—Descuida, todo sea por mantener la llama de la pasión —le dije.
—A mí me encantó —comentó.
Yo le di un tierno besito.

25 jun. 2012

POLICÍAS Y LADRONES I



Ahí estaba, frente a la puerta de madera, con la gran duda de patearla o no.

Algo muy dentro de mí me decía que al otro lado cocinaba plácidamente Camila Montero, temible cabecilla de un grupo de marcas, que había desvalijado a quince de los más adinerados y explotadores empresarios de esta pobre ciudad.

Mientras contemplaba la puerta, me entró algo de cobardía, pensaba si no era un error ejecutar esta operación sin ninguna clase de ayuda. Pero no tenía de otra. En esta ciudad de policías corruptos, este trabajo tenía que realizarse en solitario, como los más bravos justicieros del oeste. ¿Tenía planeado llevarla a la cárcel?, claro que no, ya que saldría en unos días luego de comprarse a un juez, pues Camila Montero, ha sido capturada infinidad de veces, y siempre sale, riéndose de sus captores, incluso matando a algunos.

Tragué saliva y fui por ella. Abrí la puerta de una potente patada. Uno, dos, tres pasos, apunté en todas las direcciones con mi arma. El lugar parecía despejado. Pronto al ambiente lo atrapó un silencio frío, entonces supe que algo terrible estaba por suceder.
Camila Montero, como si fuera una araña, saltó encima de mí.
—¡Maldita perra! —grité apenas, pues tenía mi cuello sujetado con fuerza. La tomé de la cabeza y la tiré al suelo por encima de mí. Ella cesó de atacarme pues estaba en el suelo, retorciéndose de dolor.
Saqué mi arma de inmediato y grité:
—¡Arriba las manos! 
Montero se paró a duras penas. Seguía adolorida, se sobaba la espalda baja. Noté entonces su hermoso trasero.
—Cómo es posible que los periodistas jamás le hayan tomado fotos de ese ángulo —pensé.
—¡Las manos a la pared! —le ordené— separe las piernas.
Camila Montero maldecía, pero acataba mis órdenes, se dio vuelta y puso frente a mí su trasero colosal.
—Te gusta ¿no? ¡Maldito perro! —me gritó.

Guardé mi revolver en el cinturón y fui a revisarla. Rebusqué toda su blusa para ver si escondía un arma, la manoseé las tetas. Bajé un poco, revisé su cintura, su pantalón, los bolsillos, la entrepierna. Finalmente manoseé su trasero.
—¡Maldito perro! —gritó nuevamente.
—¡Cállate! —le ordené y la abofeteé. Luego seguí amasando ese gran trasero. No pude resistirlo más, saqué esas gigantescas nalgas del jean y le di unas palmadas sonoras.
—Con que te gustan las cosas malas ¿no? —dije, como poseído, estaba fuera de mis cabales. Me saqué el miembro y la enterré, sin ninguna caricia de por medio. Capturé su larga melena, la enrosqué en mis brazos y estuve dándole duro a ese hermoso cuerpo. Le caí con todo el peso de la ley. Hasta que pocos minutos después, ambos nos rendimos al suelo.

Me paré con dificultad, mi arma (la metálica) se había metido entre mis nalgas. Camila Montero se quedó tirada en el suelo, con el pantalón y el calzón a la altura de las rodillas. Una de sus tetas estaba fuera de su blusa. Acomodé mi arma (la de carne), y me fui a la cama.

En unos minutos llegó mi mujer y se recostó a mi lado.
—Te amo. Me encanta estos jueguitos —me dijo.
Yo le di un tierno besito.

8 may. 2012

LA CASA DE MI MADRE



La casa de mi madre está al pie de las montañas, 
custodiada por valerosas y marciales hormigas.
Sus puertas están siempre abiertas
porque ve en ti la gran obra de Dios.

Si vas hacia las montañas,
la verás desde las nubes,
sin llegar.
No es una casa cualquiera porque de ahí se ha ido la tristeza,
por eso, sus paredes son adornadas por el color turquesa.

En la casa de mi madre hay un lugar para todos,
un beso y un abrazo fraterno.
Siempre hay un pan en la despensa
y la concina está continuamente caliente.

En las nubes, ahí vive mi madre y despierta con los ruiseñores,
ella es mi hogar, su recuerdo mi más secreto refugio.
Si la vez algún día en la puerta de su casa turquesa,
salúdala, que ella te colmará de su gracia y bendición.

Si no sabes a dónde ir, no tengas miedo de preguntarle
en sus manos está la cartografía del mundo.
Cuéntale de la ciudad que añoras encontrar
sea hacia el sur o norte,
a ella no le importará,
simplemente te bendecirá y por ti una plegaria elevará. 

No importa cuál sea tu destino, ella espera que te encuentres
No importa si escapas, ella será tu cómplice
No importa si buscas, ella será tu brújula
Si un día caes, mira hacia sus ojos
Si un día dudas y sientes tu corazón abatido, mira hacia sus ojos
Si un día contemplando la noche, la notas más oscura que ayer, mira hacia sus ojos.
Curiosamente ahí está la respuesta a todo.

Si salvajes piratas asolan tus sueños, mira hacia sus ojos
Si te duelen las tripas, mira hacia sus ojos
Si te rompen el corazón, mira hacia sus ojos
Curiosamente ahí está el consuelo a todo.

No importa que tan pesada sea tu carga,
pasa la noche en la casa turquesa,
desempaca tu corazón,
déjalo a un lado de la cama,
habla con él y pídele que se aliviane
y continua.
Si vienes de asesinar a un hombre,
no te quedes en la casa de mi Dios,
que te enviará al infierno.

Pasa por la casa turquesa de mi madre, ella te abrirá las puertas.
Descansa, pero abandona la posada al amanecer.
Por favor, si un día te quedas en su casa turquesa, que está camino a la montaña,
dile que una legión de hombres y mujeres la aman por su buena obra,
y recuerdan cada día su educación en el amor por la tierra.
Que sus surcos ofrecen a la vida exuberancia.
Que sus campos alcanzan el cielo como manto de bodas.

No lo olvides, esfuérzate un poco en pago por su posada,
aunque ella no te pida nada, se agradecido,
recuérdale del amor que empoza su obra.

Dile que estas lágrimas son de añoranza
de su jalón de orejas
de su grito educativo.
Que estas lágrimas
son de su paranoia por mi salud,
de su levántate hijo, levántate condenado, come todo.
Por favor, no te lleves nada de su casa,
devuelve todo de lo poco que tuvo para darte.
Ella me dijo una vez:
“todos tus amigos parecen delincuentes”
no dejes que tenga razón.
No pagues bien con mal.
Todo ahí está bendito,
pero al cruzar la puerta es maldito.

25 abr. 2012

LOS AMORES ETERNOS EN EL SOLITARIO HOTEL TRÉBOL


©Efer Soto

El hotel Trébol está saliendo de Macondo y llegando a Comala, y su nombre se lo debe a un poema de Roberto Bolaño. Es solitario, por un lado está el inmenso mar y al otro el ardiente desierto.

El hotel Trébol tiene entre sus curiosidades, las habitaciones blancas y todas con vista al mar y el desierto… a la vez. En la primera planta está el bellísimo Tutucafé donde no hay nadie. Sin importar la hora de tu llegada, te recibirá Armando Rosas, el solitario botones de tan magnifica posada. Si llegas solo, él te proveerá alguna chica que llegó sola. Nadie pasa una noche de soledad en el hotel Trébol.

Pero, sin lugar a dudas, lo que hace única a esta parada es que nadie pasa durante la vida dos noches en este hotel. Los amantes cada mañana se despiden entre lágrimas para nunca volverse a ver. Algunas mujeres se cortan los cabellos, los labios, se extirpan los ojos, se cortan lonjas de alguna parte de su cuerpo, para darles de regalo a sus varones. Algunos hombres se cortan un brazo para el obsequio, hacen un collar con sus dientes, hacen promesas que no podrán cumplir. Y se van con la condena del eterno recuerdo.

Tengo aun en la mente, sin saber cuándo fue, la imagen clara de la tarde que arribé al hotel Trébol, junto a Juli, chica a la que había conocido hace pocas horas. Me dijo que era poeta y que su destino era alguna parte, donde algo o alguien pondría ante sus ojos el más bello poema. Yo, no iba a ningún lado pero tenía un objetivo, un sueño, pero no se lo quise decir, mas siento que lo percibió.

Pasamos una acalorada tarde en el bellísimo Tutucafé y una noche apasionada en la habitación 702, con vista al mar y al desierto; pero nada me deslumbró más que los excelsos horizontes de Juli.

Por la mañana, ella partió en un velero por nuevas rutas marinas, ofreciéndome sus labios gastados; mientras que yo le ofrecí mi brazo derecho y enrumbé hacia el inclemente sol, subido en un carro tirado por caballos.

El amor: Las parejas, cumplen meses, años, el tiempo lo arruina todo, se odian y se olvidan. Mas los amores de las noches en el solitario hotel Trébol, perduran aunque los cuerpos no se terminen de conocer, porque los amores de una noche son eternos.

9 abr. 2012

FOBIA A LOS MUÑECOS


―Tengo una sorpresa para ti ―dijo ella, con una sonrisa pícara.
Yo pensé que se desnudaría y me mostraría alguna lencería nueva o que practicaríamos algún tipo de sexo poco convencional.
Pero noté que tenía una mano escondida en su espalda y supuse que era algún presente. Efectivamente, era un tonto peluche. Un oso marrón para ser específico. Yo fingí alegrarme, la abracé y la besé con ternura, muy agradecido de tamaña sorpresa. Dejé el oso sobre la cama y partimos por algo de comer.
Ya por la noche, al regresar y ver mi obsequio recostado boca arriba sobre la cama, recordé lo mucho que le temía a los muñecos. No sé de cuándo viene esta fobia, ni si existe en el mundo alguien que al igual que yo la padezca, pero es un asunto serio.
Tomé al osito y lo puse sobre la mesa, me dispuse a conciliar el sueño pero sentía que el oso me observaba, tenía mucho temor de quedarme dormido y que él tomara vida y me asesinara, empecé a sudar y cada vez dormir me resultaba una tarea imposible.
―Ya sé, voy a colocar una silla encima, así si despierta podré escuchar el sonido de la silla cayendo al suelo ―pensé. Me paré y llevé a cabo mi plan. Por fin pude dormir.
Unos días después ella volvió, llegó tempranito y me encontró recostado junto al peluche.
―Duermes con el osito, no me dijiste que le tenías miedo ―me dijo.
―Si, duermo con él, tomándole del pescuezo para que no se mueva y luego me mate. Dormía aplastándole con la silla pero anoche lanzó la silla al suelo, gracias a Dios pude despertarme.
―Seguramente la silla se cayó sola, es un peluche suave, redondo, resbaladizo ―me explicó.
―Igual, logro dormir solo tomándole del pescuezo, llévatelo por favor ―le dije y le lancé el peluche que de dormir conmigo estaba retorcido. Sus piernas lucían abiertas al igual que sus brazos.
―Qué estuviste haciendo con mi peluche ―dijo ella, con un tonito extraño, como insinuando que pasé noches teniendo sexo con el peluche.
―Llévatelo por favor.
Esa noche pensé, “si un día tengo una mascota, esta mujer pensará que también me la tiro” y por fortuna mía, conseguí dormir de inmediato.

3 abr. 2012

ESTÁ LACTANDO


Podría acabar y armar un dramón en este momento, dijo Josep mientras sostenía en la mano su celular que no dejaba de sonar. Una chica no había parado de llamarlo en la última media hora. Él, todo un dandy sacó su agenda negra que tenía el año grabado en pan de oro y empezó a marcar una por una a varias chicas.
―¡Ah carajo! ―dijo sorprendido― esta está ocupada.
―Qué pasó ―le pregunté.
―Me respondió la voz más gruesa que escuché en mi vida y me dijo: en este momento no puede contestarte, está lactando.
Continuó con lo suyo sin perturbarse, luego fue hacia el refrigerador y sacó otro vino.
En quince minutos había cinco chicas en su puerta. Nosotros fisgoneamos desde una rendija de la cortina.
―Son lindísimas cabrón ―le dije.
―Pues sí.
―Con estas chicas acabaría antes de meterla.
―Mira han empezado a conversar. Se armará una bronca.
Efectivamente una de ellas habló con la otra y en unos instantes las cinco empezaron a gritonearse, jalarse de los pelos y demás actitudes lamentables.
―Son unas tontas, si fueran listas se pondrían de acuerdo para castrarme ―se lamentó José y cató el vino.

23 mar. 2012

ESFUÉRZATE Y SÉ VALIENTE



Si tuviera que dar un consejo, sería “esfuérzate y sé valiente”. Somos víctimas de un colectivo que nos manipula y somos parte de un colectivo que manipula, nosotros no somos conscientes de ello por supuesto, poco a poco sin darnos cuenta avanzamos hacia un destino dirigido. De pronto un día te vez al espejo y la vida se ha ido. Por eso si tuviera que dar un consejo sería, acordarse siempre del primer capítulo del libro de Josue, “esfuérzate y sé valiente”. Cual sea tu religión. Si cada día leemos en el periódico de asuntos frívolos cómo quién se acostó con quién, sobre de qué modelo es más grande su trasero, por qué no leer algo que enriquezca el espíritu, si de todas maneras vas a leer por qué no leer algo que despierte tu lado crítico y te enriquezca el alma.
Hace un año o dos, uno de mis hermanos, a quien aprecio mucho, me preguntó algo que me dejó desconcertado: ¿Para qué sirve leer Don Quijote?, en ese momento no se me ocurrió una respuesta, pero me dejó pensando durante los siguientes meses. Era momento de averiguarlo con la práctica. Me puse entonces a leer, no el Quijote precisamente, si no otros libros. En lo personal a enriquecido mi espíritu y como lo ha hecho durante toda mi vida, ha moderado mis pensamientos alejándome de otros un poco desquiciados. Sucede lo mismo que con leer, si de todas maneras vas a pensar, es mejor pensar en cosas buenas ¿no creen?

Un día me preguntaron qué había hecho la Literatura por mí.
Le respondí que al hacerlo por mí lo había hecho por ella, que me había salvado de ser un ladrón, asesino, un violador, que de ser un violador ella hubiera sido mi potencial víctima. Sin duda mientras esté escribiendo otra gente estará a salvo también.

Al asunto, el libro LA MALDICIÓN DE ODÓN.

Mis hermanas cuando se enteraron que yo estaba en camino, lo primero que hicieron fue pedirle a Dios que fuera mujer; y cuando nací, quizás enojadas por su deseo incumplido empezaron a revelarse a Dios, precisamente vistiéndome de mujer. Así viví mis tres primeros años, vestido de mujer. Saben cómo lo sé. Una vez intentando olvidar a una chica, me recomendaron a un sujeto que hacía terapias de regresión (es increíble todo lo que hay en internet), este tipo me hizo retroceder hasta los huevos de mi viejo. No, es una broma. Lo de la ropa me lo contaron ellas mismas.

En un pueblo en el que no era extrañó que un niño sea vestido de mujer hasta los tres años, sin duda está lleno de historias semejantes. En uno de mis tantos retornos, me contaron que un sujeto había vivido sin la columna vertebral, que la había perdido en un accidente de carretera. Que su madre le cuidaba la gran herida de su espalda, le limpiaba cada mañana con aguas medicinales, que sacaba las pocas vertebras que quedaban, las lavaba y volvía a poner dentro del cuerpo. Su hijo lleno de tristeza le preguntaba: ¿Cómo está mi herida?, y su madre con voz suave le respondía: si hijito, ya la herida está pequeñita. Un día el hombre cogió un espejo y se vio la herida y murió de la impresión. Una vez conté esta historia y me dijeron que eso era medicamente imposible. Que terrible tener la mente tan cuadrada y no apreciar la fantasía de todo un pueblo. Un pueblo que hacía literatura colectivamente.

Historias de ese tipo no son ajenas a mi familia. Mi madre me llevaba a ayunar de niño, le hice tantos pedidos a Dios, algunas cosas no se cumplen aun, otros sí, pero han sido esfuerzo mío, pero el crédito es de ambos. Mi padre me contó una vez que había hablado con el mismísimo diablo, que había tratado de matarlo. Este tipo de relatos inspiran la tercera historia de mi libro, ROMANCE Y CONDENA: Sobre un adolescente que es encaminado por la sociedad hacia un matrimonio no deseado y su hermana para “salvarlo” decide seducirlo, desencadenando una invención colectiva.

Siempre me ha atraído la belleza, en todos los sentidos. Durante el tiempo que tengo entre ustedes, 22 años, casi 23, me he dedicado a observar al ser humano, y he llegado a la conclusión que la belleza más que atributos físicos, tamaños y colores, se trata de una actitud. La actitud de la belleza. De eso se trata el primer cuento que le da título al libro. A Odón lo conocí cuando era un niño allá en los Andes, entre los apus y curanderos, tenía tantas carencias que yo lo bendije, me habían enseñado que cualquiera podía dar bendiciones, y lo bendije pidiéndole a Dios por belleza para él sin saber todo lo que desencadenaría, enseñándome que la belleza en exceso más que una bendición resulta una maldición.

¿Alguna vez se han preguntado cuántos atributos desconocen de ustedes mismos? Quizás nunca, porque siempre han estado viendo lo que no tienen, comparándose con otros, están pensando en excusarse en lugar de encontrar soluciones, de avanzar cada día, de dar un paso en cada objetivo. De esto se trata EL SUEÑO DE WAYRA, el segundo cuento. Sobre lo poco que conocemos de nosotros mismos, sobre la belleza que hay dentro y fuera de nosotros que pasa desapercibida por años, porque siempre estamos viendo nuestros defectos. Defectos que tal vez en otro lugar, con otra gente, podrían resultar bellos y provechosos atributos. La próxima vez que pienses en tus defectos, piensa en qué lugar pueden ser admirados precisamente estos atributos.

Fama, éxito, reconocimiento, dinero, mujeres, muchos de nosotros luchamos por cosas así, más nada de eso se consigue de la noche a la mañana, es necesario esforzarse cada día y ser valientes frente a la crítica. Si un día te dicen la verdad y no reaccionas con valentía y eres agradecido, perderás su valiosa sinceridad, y lo más probable es que la próxima vez que quiera decirte algo lo pensará dos veces y optará por un verdad maquillada, o elogiarte falsamente para verte feliz. Algo peor será si esa persona en una conversación con terceros, comenta lo mal que reaccionas ante la crítica. Sucederá que entre todos acordaran maquillarte las verdades. Lo irónico es que estarán convencidos de estar obrando bien y se consideraran muy buenos amigos tuyos.

Nuestros maestros de la infancia nos enseñaron a leer aguantándose nuestro berrinches, no sólo para leer periódicos amarillos, son muy entretenidos lo sé, pero también lean cosas provechosas, que los harán pensar en cosas provechosas.

17 mar. 2012

LA MALDICIÓN DE ODÓN, mi nueva obra

Amig@s es un placer anunciarles que saldrá un segundo libro al que he titulado LA MALDICIÓN DE ODÓN, a continuación unos detalles acerca de las tres historias que componen mi obra.

El primero es sobre un adolescente que alcanzó la fama gracias a su belleza. En un inicio es alabado por la sociedad que lo ve como un beneficio pero...
El segundo es sobre un caballo atormentado por su aspecto físico, a tal punto de querer ser una hormiga. ¿Logrará aceptar su verdadera naturaleza?
Finalmente, el tercero es sobre un joven que es impulsado por la sociedad a casarse y su hermana menor, para evitarlo, le confiesa su amor incestuoso.
Todo esto en un pequeño poblado de los andes peruanos, lleno de chamanes, curanderos, brujos y viejas locas.

La presentación será en el jueves 22 de marzo en La Casa de la Literatura Peruana, a las 6.00 pm.

15 mar. 2012

LAS CURIOSAS SÚPLICAS DESDE OCCORO



—Por favor Dios mío, que mi hermano no sea mi hermano.

Fue la primera solicitud que atendió Dios, un martes cualquiera, de un verano cualquiera.

—Si que la gente anda caliente por ahí —se dijo a si mismo al comprobar de qué se trataba. Frotó su espesa barba y se sentó a leer con lujo de detalles. Una cosa era saber el asunto por el hecho de ser Dios y otra, conocer los detalles.

—Por favor Dios mío, me he dado cuenta que estoy enamorada de mi hermano —continuaba la solicitud— me he dado cuenta que estoy enamorada y te ruego que me consigas unos padres verdaderos, que los padres que tengo ahora sean adoptados. Lo que me está pasando es de telenovela, por favor que aparezca de algún sitio mis verdaderos padres porque me quiero casar con mi hermano, ese es mi mayor deseo.

Dios se detuvo y trajo a su presencia a su hermano, quien estaba un poco perturbado, en ese instante justo estaba dudando la existencia de Dios, o sea de él. Luego de escucharlo con detenimiento lo admiró por el hecho de pensar, a pesar de que estuviera completamente equivocado.

Luego retornó con la muchacha que le pedía unos padres verdaderos.

—Sé que es difícil lo que te pido —seguía la solicitud— pero sé que soy adoptada, tengo muy dentro de mí la sensación de que es así, que puedo hacer mi sueño realidad, el de casarme con mi hermano que no es mi hermano.

Dios trajo a su presencia a la muchacha y a su hermano, luego pensó en sus padres y aparecieron tres adultos. La muchacha compartía solo la madre con su amor imposible, pero eran de padres distintos, pero nadie lo sabía, ni siquiera la madre.

—Mi pequeña, por lo mucho puedo hacer que sea tu medio hermano —dijo simulando referirse a ella— para cumplir tu deseo tendría que intervenir exactamente en 1087 vidas, lo que es extremadamente aburrido para mí. Pero para calmar tu perturbada cabeza, voy a matarte, y lo mejor de todo, no sabrás que fui yo.

Dios sonrió y se alegró por su buena obra.